Noam Chomsky, te estoy llamando y no descuelgas el teléfono

Hablar de Noam Chomsky es hablar de un Dios mesiánico del Siglo XX, al menos para mi. Seguramente a él no le guste esta afirmación, por sus vinculaciones anarcosindicalistas. Seguramente tampoco le guste la canción de Astrud que lleva su nombre, pero a mi me encanta.

Descubrir como en la guerra de Vietnam él se rebela, descubrir que se auto define como sionista y el resto piensa que es lo contrario…curioso este Noam.

Ha reiterado a menudo que la política debería ser cosa de todos y no dejarse en manos de la intelligentsia…curioso este Noam.

Mi biografía [parte I]

Me encanta contar historias, de hecho es parte de mi profesión. Disfruto ayudando a generar historias reales, bonitas y memorables a proyectos/entidades/personas. Es eso que la modernez llama storytelling, construir el relato y demás nombres milongueros para nombrar a el contar una historia de toda la vida.

En mis formaciones #Aprender_a_contarlo repito constantemente que debemos generar anclajes emocionales con el oyente/auditorio, generar imágenes en sus cerebros e intentar ser memorables (otro día os doy la turra con estas teorías mías en un articulo especifico).

Héroes de diario (intro.)


Toda la vida de Dios la ropa se ha dividido en: ropa de diario y ropa de domingos. El resto de clasificaciones son cosas modernas, cosas de las revistas de colores estridentes que hacen lo que sea por vender más.

Esta es la aseveración más contundente de alguien que no cree en las modas, en el diseño o que sea evangelista de las cosas básicas del vestir. Tapar carne y a correr será su máxima.

En mi casa gustaba tener reservada una ropa un poco más especial para esos días especiales. También gustaba tener un pijama prácticamente nuevo, por aquello del “por si acaso” y lo más importante de todo, una muda de ropa interior sin estrenar.

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