Héroes de diario (intro.)


Toda la vida de Dios la ropa se ha dividido en: ropa de diario y ropa de domingos. El resto de clasificaciones son cosas modernas, cosas de las revistas de colores estridentes que hacen lo que sea por vender más.

Esta es la aseveración más contundente de alguien que no cree en las modas, en el diseño o que sea evangelista de las cosas básicas del vestir. Tapar carne y a correr será su máxima.

En mi casa gustaba tener reservada una ropa un poco más especial para esos días especiales. También gustaba tener un pijama prácticamente nuevo, por aquello del “por si acaso” y lo más importante de todo, una muda de ropa interior sin estrenar.

Cuando llegaba una ocasión especial, las galas salían a relucir. No es que fueran grandes alardes de costura, pero gustaba estrenar y que las personas de tu alrededor o que tus padres se encontraban por la calle te dijeran «¡qué guapo vas! ¿Es nuevo?» . Por arte de magia te convertías en referente del estilismo mundial, o eso pensabas tú. Porque realmente el mérito solía ser de tu mamá y de un arreglo del peinado con colonia infantil, Nenuco a ser posible.

Qué curioso es que los días entre semana nadie te dijera nada de tu ropa. ¿Sería más fea? ¿Estaría más vista? No sé. Lo cierto es que la ropa con la que estabas más cómodo era esa. La de salir del colegio y quedarte en el patio jugando a las canicas sin importar que el pantalón llevara rodilleras o la chaqueta del chandal coderas. Tenías muchos modelazos de ropa de diario y muy pocos de ropa de domingo.

De mayor he descubierto que no tengo ropa de domingo, que tengo ropa de diario, de trabajo, de gimnasio, más reservada, pero no de domingo. Debería pensar cuál ha sido el proceso. ¿La ropa de domingo no me interesa? ¿La ropa de entre semana es más bonita? ¿Soy más presumido? No sé. Si me queda un rato libre, prometo pensar en ello (o quizás no).

Lo mismo que me ocurrió con la ropa, me ocurre con las personas. He abandonado a los grandes héroes, mitos y salva patrias varios y ahora me abrazo a los héroes de diario. Los héroes de diario no hacen grandes hazañas que salgan en la prensa, solo viven. Ellos no sobreviven, ellos viven.

Me encuentro rodeado de héroes de diario. No son menos importantes, pasan desapercibidos. Pasan inadvertidos como el pantalón peto de pana azul que tanto me gustaba y que no podía ponerme los domingos.

Mis grandes héroes de diario se levantan por la mañana y no tienen ropa de domingo, pero todos los días que puedas estar a su vera, serán festivos.

Mis grandes héroes de diario luchan por lo que quieren, viven como desean, pelean por sus ideas y su forma de ver la vida. Me interesan. Ellos no dejan la ropa en un cajón esperando a que llegue el domingo que viene para lucirla, su ropa no huele a alcanfor, huele fresca.

Mi más sincero homenaje a mis héroes de diario, a los que nunca salen en los periódicos, a los que poca gente les aprecia su esfuerzo por vivir como quieren vivir.

Mi lista puede ser muy larga y seguro que incompleta. Quizás eso sea lo mejor, que sea incompleta y que cada día conozca a alguien que la engrose. 

Mientras colecciono mis héroes de diario como si fueran estampitas, escucho a Tarik y la fábrica de colores esperando que el cambio de hora no me afecte más de lo normal:

Tarik y la Fábrica de Colores – Porque es domingo