Crónica The Agapornis en Sala Submarine

The Agapornis bajo el agua

El combo gaditano presentó su primer vinilo en la sala Submarine

Llamarse The Agapornis es una mezcla de inglés y de vacileo castizo propio de los que vienen de Cádiz. Mi particular teoría sobre el nombre del grupo, es que necesariamente tienen que comportarse como las aves, también conocidas como inseparables, por el número de músicos que son en escena. Nueve personas no tienen más remedio que estar muy pegaditos, muy inseparables, en casi todos los escenarios.

El jueves nos presentaron en la Sala Submarine su primer disco esta jam band que se mueve entre los clásicos americanos James Brown, Jimmy Smith, Aretha Franklin, los más actuales israelíes The Apples o los nacionales The Sweet Vandals.

Mucha música negra, mucho funk con posos de soul pasado por algún filtro de jazz. Poderosos riffs y líneas de bajo eléctrico como motivo central de las canciones.

El grupo se ha curtido durante años, como banda de versiones de clásicos del género hasta decidirse a grabar sus propios temas en “Roll Out”. El título de su primer disco, como si de una bolera se tratará, utiliza la expresión de echar a rodar la bola con una trayectoria ya corregida, directa a impactar. La bola comenzó a rodar en el 2008 y tras quedar finalistas en el Imagina Funk se han lanzado a la carretera a presentar su directo en salas.

La escasa entrada se dejó llevar por 19 temas, componiendo el set list todas las canciones del disco además de un homenaje al padre de todo esto, James Brown. The Agapornis combinaron en una pieza musical continuada grandes exitos enlazados del genio de Barnwell. El momento del público llegó en los bises de la mano de Shake your body, cuando Desi (voz) invitaba a corear los ritmos del sexto corte de la grabación.

Trío de vientos, dos guitarras, bajo eléctrico, batería, teclados y voz es la composición de esta troupe que no nos dejó parar de bailar durante 90 minutos.

Por un momento me vi dentro de esos recopilatorios que empezaron a editar a finales de los noventa que los bautizaron como Pulp fusion y que fueron mi llave de conexión con esta música. Aquellas caratulas venían a mi mente con cada arreglo de saxo tenor. Viendo a estos “pajarracos” me han dado ganas de desempolvar esos CDs de la estantería y pasarme una tarde muy groove.

 

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