CrónicaNudo Zurdo en Sala Ambigú

Ha sido divertido, haberos conocido

Los madrileños Nudozurdo presentaron Rojo es peligro en la sala Ambigú-Axerquía

Aquellos que conocen a Nudozurdo saben que son como un río. Nunca te bañarás dos veces en los mismos Nudozurdo. Así reza el primer párrafo que puedes leer en la web de everlasting records, el sello discográfico de la banda.

Haciendo gala de la reseña nos presentaron en cuasi primicia su nuevo disco editado a primeros de abril en el Ambigú. Rojo es peligro deriva a arreglos electrónicos, a sonidos de sintetizadores, probablemente influenciado por el proyecto en solitario del vocalista (Acuario). De aquellos barros de Nudozurdo y Sintética a estos lodos de Rojo es peligro han pasado más de 10 años.

Con múltiples formaciones en su haber, la banda sigue apostando por el trío de toda la vida siendo una máquina apisonadora de acordes contundentes y válvulas. Para este disco se han reforzado con el batería de Standstill, buenas juntas las que hacen estos nudozurdo.

He visto mejores bolos de los de Leo. Saturar a esos niveles el sonido, por parte del técnico de la banda, en una sala de esas características quizás no sea buena idea. La falta de fuerza en escena de Leo, la escasa trazabilidad de los temas saltándose en varias ocasiones el setlist no hicieron que fuera uno de los mejores conciertos que les he visto.

Pese a todo Nudozurdo son la bandaza que son. El bajo simplemente es hipnótico, verlo tocar es un divertimento en el que podrías estar horas moviendo la cabeza al ritmo de sus notas. La mirada perdida de Leo, te hace entender cómo son sus intimidades al escribir canciones como golden gotele. El estado de introspección en el que nos colocan al público mientras los escuchamos hacen que solo movamos la cabeza al compás del bajo en un silencio como si estuviéramos en misa.

Sonaron los temas clásicos más relevantes y algunos de los nuevos ayudados por grabaciones disparadas desde un Mac que hacen que las melodías estén mucho más pautadas, dejando escaso margen al desarrollo pseudo improvisado de los temas.

El grito, felicidad réplica y bucles se mezclaron con el hijo de Dios, ha sido divertido o mil espejos.

Los madrileños Nudozurdo son de esos grupos para minorías, para los que nos gusta ese ruido magnético con desarrollo post-rock. Son uno de mis grupos favoritos, por sus letras y por la evolución de sus canciones en directo. Son de esas bandas para hacer el amor sin complejos ni mimos una noche de vuelta a casa después de fiesta. Noches en las que poner su discografia y dejarse llevar sin necesidad de leer sombras de Grey. Noches no para hacer el amor, noches para follar.

Nunca te bañarás dos veces en los mismos Nudozurdo y la noche del jueves hicieron honor a su leyenda. Esperemos que en bolos venideros me bañe en aquellos nudo que me dejaron con la boca abierta la primera vez que escuche su canción El hijo de Dios en directo.

 

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