Crónica Luis Brea en Sala Ambigú

Luis Brea, me encanta esta parte

El cantautor ‘postindie’ presentó el sábado su último disco en la sala Ambigú Axerquia

Soy muy fan de Luis Brea, así es que si piensas leer una crónica objetiva quizás sea complicado que cumplas tu objetivo.

Luis Brea ha sido camarero durante bastantes ratos en el Fotomatón (Madrid) y eso imprime carácter. Carácter de cronista anónimo de historias diarias, de metáforas del día a día, de hablar del gotelé o de un posible camello o las charlas que se tienen a la puerta de discotecas.

Luis Brea cuenta las cosas tal como pasan, con un vacileo cotidiano, con un estilo propio que un dia dijo que era postindie. Averigue usted.

Con estos mimbres, el sábado, construyó su cesto acompañado de la banda con la que está girando y presentando Luis Brea y el miedo. Con un sonido vagamente ecualizado/mimado que hacía que constantemente se echara en falta a un técnico propio del grupo que metiera en cintura los vatios, el medio centenar de fans vibramos al ritmo de las coplas eléctricas. Luis ha hecho que estrofas de sus canciones se hayan convertido en jerga habitual de sus seguidores. Luis ha hecho bonito lo cotidiano con claras influencias forjadas después de años de escuchar música en bares con escasa cobertura a horas intempestivas. Un poco de The Cure, una pizca de Wilco, olores a The Cramps, mucho de Calexico a veces y matices de Julio Iglesias.

Tocaron todas la tocables huyendo del formato acústico salvo el empezar de Mil razones, en la que Luis se enfundó su Alhambra y casi a capella inició el temazo de “me encanta esta parte”.

Abrieron con El verano del incendio y cayeron todas las del último disco, además de su conocida y remezclada Automáticamente y cómo no, Dicen por ahí, alejada de los matices músico-canallescos de la grabación.

Poco a poco el personal activó el modo karaoke para hacer coros a los de Brea y terminar chillando que Vaso se escribe con V al ritmo de “esa puta canción de los Planetas”. Fin de fiesta con este tema bajándose del escenario, cantando y bailando con la chavalada y cediendo los trastos (guitarra y bajo) al escasísimo público que congregó Luis. Por suerte los artefactos fueron a parar a las manos de Javi Columbia (guitarra) y Antonio Castilla (bajo de Full Laughbajo), que cerraron el bolo ante la mirada brillante del personal.

Bolo emotivo, de los que coges con ganas porque te sabes el recorrido y las indicaciones. Porque cantas como un poseso o tarareas en silencio. Bolo de fans.

Gracias Luis por acompañarme tantos ratos de trabajo o de conducción. Gracias por enseñarme a decir “me encanta esta parte”. Gracias por tu humildad y buen hacer.

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