Crónica La Habitación Roja en Sala Hangar

Estuve en La Habitación Roja y me acordé de ti

Los valencianos, en su gira 20 aniversario, ofrecieron su primer concierto del año en la sala Hangar presentando ‘La moneda en el aire’

Sí, estuve en la La Habitación Roja y me acordé de ti.

No estuve en hoteles de lucecitas, ni en feria de muestras de mobiliario, ni en salas de manicomio. Estuve en el primer concierto que ofreció la banda valenciana en este 2015, viendo la presentación del último trabajo de La Habitación Roja. Según ellos mismos cuentan la habitación podría haber sido de otro color, pero no, querían que fuera roja independientemente de Matisse.

Sí, estuve en la La Habitación Roja y me acordé de ti.

Hacer esta crónica no es fácil, al igual que entender su música Roja en ocasiones no es sencillo. Escribir sensaciones de un concierto después de haber visto al grupo en muchas ocasiones, ya no es la emoción únicamente de esa noche. Es el recuerdo de reencuentros amorosos en las laderas del castillo de Alburquerque en pasados Contempopraneas escuchando La edad de oro; el recuerdo de explanadas de asfalto con sol de justicia en el FIB oyendo Scandinavia; escenarios de madera en algún pueblo de menos de 3.000 habitantes saltando con Crónico o conciertos en lugares subterráneos de escasa ventilación y acústica, emocionándome con No deberías. Aunque pensándolo bien eso es La Habitación Roja, una colección de himnos generacionales suma de canciones de amor, desamor y desilusión.

El viernes aterrizó en Hangar uno de los grupos indies más longevos, junto a Los Planetas o Lagartija Nick, que siguen reivindicando guitarras contundentes en la formación sin abusar de efectos de pedaleras. Han sobrevivido a preciosos proyectos paralelos de sus integrantes como #Fantasma 3 con Pau Roca (LHR), Julio de la Rosa (antes en el Hombre Burbuja y ahora en solitario nominado al Goya, de nuevo, por la BSO de la Isla Mínima) y Sergio Vinadé (Tachenko, y antes en El Niño Gusano).

Los valencianos explotan con pirotecnia desde su Popanrol del 97. Con nueve discos, infinidad de singles y epés a sus espaldas son la viva historia del pop independiente en España. Han cantado en inglés, español y en valenciano. Han recorrido discográficas desde Grabaciones en el mar, Astro Discos y ahora Mushroom Pillow.

La sala con aforo completo y sobre el escenario quinteto de formación y una retahíla de canciones sin fin, desgranando discos tema a tema, 14 canciones y un bis de seis canciones (ninguna del último disco) que nos hacen ver que tienen fuerza, que siguen en forma. Están entrenados para dos horas de bolo. 20 años en escena es lo que tiene.

Arrancaron fríos, con prolongadas pausas entre canción y canción y sin decir un buenas noches hasta el cuarto tema. Pero poco a poco la sala subió de temperatura con hits como el resplandor, la casa en silencio o el eje del mal, que sonó como hace años tras la esperada moneda en el aire que da nombre a la gira actual.

Una legión de seguidores llenó el concierto con ganas de cantar, corear, jalear y bailar. Aunque sin lugar a dudas el momento de la noche fue ver a Jorge (cantante) salir a hombros, cual sexto califa, desde el escenario hasta una barra del local para terminar el concierto cantando todos los asistentes, voz en grito, el tema de cierre Ayer.

Acordes, canciones y menciones emocionadas, entre otros a Mario de Barbate, para terminar una noche de música e himnos generacionales.

Sí, estuve en la La Habitación Roja y me acordé de ti. Porque todo en La Habitación Roja puede recordarte a alguna escena de tu vida.

Larga vida a La Habitación Roja.

 

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