Crónica Furia en Sala Ambigú

No hacen falta caballos ni camisas de cuadros

Furia, la banda del Puerto de Santa María presentó en la sala Ambigú-Axerquía su retahíla de sonidos ‘western rock’

Un domingo a las siete de la tarde y voy de concierto. Me parece un Déjà vu, cambia alguna gente y la sala, pero me hace volver a esos años en los que LEVEL hacía conciertos los domingos. 300 pesetas la entrada y una heineken bien fria.

2014. Febrero. Sevilla. Explanada del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo. Esto parece el inicio de una historia contada por una de las chicas de oro, pero es así como lo recuerdo. Como una historia con final feliz. Así fue como conocí a esta banda. Caminando entre los jardines del CAAC en un festival y escuchando a lo lejos como cuatro encima de una tarima hacían esa música heredada de las películas del oeste que tanto furor hicieron en los primeros momentos de Canal Sur. Amor a primera vista. Por música, por estética y sobre todo por actitud.

Furia es un grupo de Western Rock que vienen de El Puerto de Santa María. Nacieron en abril del 2013 y su ascensión es espectacular. Suenan a películas en las que te gustaría que ganaran los malos huyendo en un Cadillac, levantando polvo por un camino de tierra. Suenan a botas de chúpame la punta, vaquero.

Por supuesto que no hacen falta caballos ni camisas de cuadros para defender en directo su primer disco Listen to Phenomenal Western Rock Combo ( Furia 2013). Tan solo con los primeros acordes de la guitarra te teletransportas a escenarios de tierra rojiza, a la tierra de Tara, a la serie televisiva de los 50 con la que comparten nombre.

Decir Furia en escenario, es hablar de un Goli (vocalista y guitarra) desbocado cual caballo mientras rasguea su Fender, de una melena lisa de pelo moreno que esconde a Nur (guitarra y coros) absolutamente concentrada en los arpegios, de Fran bateria de los de golpear fuerte y baquetas abiertas, de Nelo bajista con pose de piernas abiertas. Es hablar de una especie de Yin Yang perfecto.

Salen a tocar sin setlist, no hace falta guión, lo saben de memoria. Tres cuartos de sala para escuchar canciones como Machete, Road old road, Money, o Kay Lenny mientras el vocalista nos presenta los temas en un nuevo dialecto inventado a medio camino entre un inglés de Gibraltar y un italiano de vacaciones en la Costa azul. Muy divertido.

El momento Shake it es de locura hipnótica. Mucho goliat para marcar la letra de Nur y los alaridos rollo indio americano de Goli. Es lo que se viene llamando, cómo enamorarse de cantantes. Insisto algo hipnótico.

El coqueteo de In my room, con el postnoise, con las guitarras más densas y con descargas puntuales de rabia, son la nota perfecta de color para que no le falte nada a la banda en directo.

El concierto fue el cierre a su fin de semana grabando cuatro nuevos temas en Córdoba, de los que nos avanzaron dos. Esperemos vea pronto la luz, seguro nos sorprenden.

Por último, no podía dejar de agradecer a Ambigú Axerquía su programación y apuesta. La sala rezuma música en directo, se respira mucha Peña Egabrense, Freaktown, 37 grados… Es una suerte tener a Diego y Rafa El chino, es una suerte que lleven tantos años programando y apostando por la música en directo en nuestra ciudad. Gracias compañeros.

No hacen falta caballos ni camisas de cuadros. Yo por si acaso cumplí con la camisa de cuadros aunque no con el caballo, lo más cerca que tengo es mi vespa.

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