Crónica Bob Dylan Teatro Axerquía

Bienvenido Mr. Dylan

Con 74 años el genio de Minnesota dio una lección de cómo seguir siendo Bob Dylan

Como si de una película se tratara, llegó el americano y se fue. Meses de espera que resolvió el rey del folk en una veintena de temas de ayer y de hoy con descanso de 20 minutos y un bis.

Mr. Zimmerman salió a escena con el paso titubeante de sus 74 primaveras acompañado de su banda compuesta por los cinco magníficos. Escasa escenografía, tan solo unas grandes lámparas que recordaban a un viejo estudio de cine de la Cinecittà romana de los años sesenta. Sonido impoluto, mucho piano, mucha armónica y clásicos revisitados que no los descubres hasta que escuchas el estribillo.

Ese es Bob Dylan. Un tipo que no hace lo que esperas que haga. Un tipo que guarda su repertorio más conocido en un baúl con alcanfor y que no lo ventila en sus directos, salvo un maravilloso Blowin´ in the wind que a priori no lo conoce ni el padre que lo creó.

La noche se presentaba caliente por la temperatura, por las ganas de ver a un mito viviente, por los comentarios incendiarios de sus teloneros en Granada, por la negativa rotunda a que se hicieran fotos y por un salto al vacío permanente cada vez que Dylan se sube a un escenario.

El Curro Romero del folk (como ayer escuché decir a un fan en la grada) nos regaló una noche magistral. Escuchar arrancar un directo con Things have changed y que en el segundo envite agarre con fuerza la armónica para tocar She belongs to me es algo indescriptible, es algo que te recuerda mil escenas de la niñez jugando frente a la tele en blanco y negro viendo series de indios y vaqueros.

El teatro al aire libre La Axerquía colgó el no hay billetes y casi 4.000 personas disfrutaron de un Bob parco en palabras, generoso en armónicas y pianos. La legión de incondicionales de todas las edades con camisetas enfundadas resolvieron su duda, no cogió la guitarra, el piano fue su aliado junto a los cuatro micrófonos que tenía en el frente de escenario con tan escasa iluminación que ni una arruga pudimos verle.

Muchas canciones de su disco Tempest, algunas de Modern Times y algún corte de sus revisiones de Sinatra, que acaba de recopilar en su última grabación Shadow in the night(2015).

Bandaza donde las haya, interpretó entre otras Workingman’s Blues #2, Beyond here lies nothin’, Duquesne whistle o Pay in blood apoyándose en mil cambios de guitarras, en banjos, y en contrabajos con arco. Maravilloso.

Noche no apta para adictos al móvil y a las aplicaciones tipo Shazam, descubridoras de canciones. Imposible “cazar” el título de algún tema después de las revisiones del maestro Dylan, eso es dar una mano de barniz a canciones que tienen más de cuarenta años. Noche de las de recordar, de las de decir yo estuve viendo a Dylan en La Axerquía.

Bienvenido Mr. Dylan. Welcome Bob. Vuelve cuando quieras, pero la próxima vez déjanos que te hagamos fotos, intentaremos sacarte guapo con tu sempiterno sombrero. No es que seamos fetichistas de tener fotos tuyas, más que nada nos gusta dejar testimonio gráfico en nuestros periódicos y sobre todo porque los reporteros gráficos también tienen familia y les gusta darles de comer. Cosas absurdas de fotógrafos, les gusta comer. Sé que lo entenderás estimado Bob. Seguimos hablando.

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