Crónica Arizona Baby en Sala Hangar

By 22 octubre, 2015Crónicas

Arizona Baby, allí estaré

La banda pucelana abarrotó la Sala Hangar en su concierto dentro del Festival Eutopía

Johnny B. Goode sonando mientras llegan al escenario unos músicos te hace idea de lo que va a pasar. Esa es la carta de presentación de Arizona Baby. Se escucharon los primeros acordes y la diversa fauna asistente sabía a lo que venía. Mucha camiseta negra, grupetes con chupa de cuero, alguna que otra Harley a la puerta, modernos con barbita a lopseudohipster, rockeros de botín chelsea y demás interesados por la buena música que se hace en este país, hicieron que otros tantos se quedaran en la puerta ante el lleno absoluto que los de Valladolid consiguieron.

Arizona Baby es la banda que nunca defrauda en escena, el trío que parecen multitud. Dos guitarras electroacústicas y una batería son todo el arsenal que necesitan para hacer sonar ese poquito de folk, de rock y psicodelia sureña marca de la casa.

Conduciendo la noche y haciendo alegatos de todo corte, el bueno de Vielba no para un segundo de interaccionar con el público. El hombre que no deja de tocar la guitarra aunque las gafas se le vayan escurriendo por la cara (quizás sean secuelas de sus grabaciones con Paco Loco) arengó a los asistentes a pelear porque la filosofía no desaparezca de nuestros estudios, a que no cierren salas de música y a otras tantas causas que estimó pertinentes. Concierto impregnado de reivindicaciones y consignas que puede parecer extraño si no has visto al trío de los barbudos en otras ocasiones. Metido a predicador de caravana del oeste lo clava, mantiene la atención y dice lo que piensa.

Tremendo empezar con Owners of the world enlazado con New Road para seguir con The truth cuyo videoclip tantas alegrías les ha dado. La hipnótica y preciosa Create your own god en directo que no me cansaré de escucharles, la melodiosa Wooden nickles y hasta el famoso 16 tons tuvieron cabida en los 90 minutos de bolo.

Repertorio de 18 temas que no baja de intensidad ni un segundo salvo cuando se retiraron para hacer un bis explosivo de tres cortes con una coreada Shiralee y terminar con It helps if you sing. Fin de fiesta a base de subidón de chiflidos y vocerío que les encanta porque Chimo Bayo les pilló con 13 años, como ellos dijeron.

Concierto muy bueno, de los que te trasladan a otros sitios con arena en las botas, de los de viajar a decorados de películas del oeste en Almería, de los de desenfundar primero y disparar al corazón.

Esta vez Vielba, Sr. (Rubén) Marrón y Aragón vinieron sin su doble piel de Corizonas, proyecto fantástico que hace que dos bandas tengan un mismo destino. Los Arizona son así, generosos como el que más. Generosos en sus bolos y al igual que Los Coronas, generosos para unir fuerzas y hacer conciertos increíbles. Esperemos pronto reediten fichajes.

Arizona Baby, allí estaré tal y como cantáis con extraño acento en Shiralee. Allí estaré todas las veces y con las diferentes pieles que traigáis. Bien por vosotros, barbudos de Valladolid.

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