Richard Serra no pierde cosas…

By 14 noviembre, 2012Blog

Hacer esculturas en acero corten de gran tamaño es muy impresionante, pero perderlas aún más.

Conocí a Ricard Serra por su mega instalación en el Guggenheim y me pareció alucinante como unos trozos de metal pueden hacerte marear.

De vuelta a la rutina digiriendo lo visto, me dedique a investigar al tipo este tan raro, que con laminas de toneladas de peso desafiaba la gravedad. Mi sorpresa fue encontrarme que un día se perdieron unas piezas de Ricard.

Parece ser que Equal-Parallel-Guernica-Bengasi era un conjunto escultórico de 38 toneladas, pero desaparecieron sin dejar rastro. Para reparar el daño, el Museo Reina Sofía construyó una réplica idéntica dela escultura del artista estadounidense robada en 1992 al centro de arte madrileño. La obra repuesta se exhibe al público en el Museo Reina Sofía

Lo extraño es que el robo no trascendió hasta 2006, cuando el museo llegó a un acuerdo con Serra para que fabricara otra vez las planchas de acero de la obra comprada en 1987 por 216.000 euros sin cobrar nuevos honorarios. En el acuerdo se especificó que las piezas a reponer debían ser idénticas al original y, por eso, “la réplica no es una mera reproducción”, según el museo.

La copia ha costado 80.000 euros, informa el Reina Sofía, que ha reinstalado la pieza en un nuevo ámbito de su colección, situado en la antigua librería del centro. Para ello, ha tenido que taladrar la sala que albergaba la antigua tienda de libros, en la planta principal. Según el director del museo, Manuel Borja-Villel, el escultor dio su aprobación para este espacio tras medir la ubicación y comprobar la resistencia del suelo.

La escultura de Serra refleja la relación del “cuerpo con el espacio” y la interacción entre el “cuerpo y la arquitectura”, explica Borja-Villel. Antes de su estreno en el Reina Sofía, la obra gemela ha formado parte de la muestra Richard Serra Sculpture: Forty Years, celebrada en el MOMA de Nueva York en 2007.

La pieza original fue expuesta en diversas ocasiones en el Reina Sofía y en 1990 se depositó en almacenes de la compañía Macarrón. Según el Reina Sofía, la escultura continuaba almacenada en esta empresa en 1992, pero a partir de entonces se le perdió la pista. Aún sigue en paradero desconocido y, en caso de aparecer, una de las dos obras será destruida.

Extraído de PUBLICO

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