La Sole pide que le cuentes algo de vacaciones

By 8 septiembre, 2012Blog

Lo que me pida La Sole lo hago…

Seat 127 amarillo con baca encima y maleta de cuero negro de grandes dimensiones, aguardaban un camino de 11 horas vía despeñaperros hacia León. Mi señor padre con guantes de cuero “caladitos” en su parte superior para evitar el sudor de las mañana de julio.
Atravesar la mancha en carretera nacional – nacional cuarta- amaneciendo con la ilusión de ver a tus abuelos. 
Cuando pasabas por delante de una torre de coches amontonados sólo quedaban 8 horas para llegar a destino.
Cuando hacías “los toboganes” y mi papa aceleraba, es que estabas entrando en Madrid. Estabas a 4 horas de destino.
Cuando pasabas por Benavente ya sonaba música tradicional leonesa (La Braña) en el cassete de cintas gordas.

Después de levantarte a las 6 de la mañana, meterte en el coche medio dormido ayudado por tú mama, hacer 11 horas de viaje (muchas de ellas con tu hermana durmiendo en tus piernas), la recompensa era ver a Placido y Tina esperando a la ventana. Subías corriendo las escaleras hasta un cuarto piso para volver a oler esos olores, ver esos colores y sentir esos amores. 

Aún hoy León huele a eso…

Gracias papá, gracias mamá, gracias abuelo, gracias abuela.

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