El hombre que vivía entre burbujas

By 17 septiembre, 2013Blog

A aquel hombre le gustaba explotar las burbujas de embalaje que traen los frigoríficos. Las explotaba como válvula de escape a sus situaciones cotidianas, para recordar que en todo momento puede estallar tu burbuja, para tener los pies pegados a la tierra, para volar y que nadie te moleste en tu burbuja.

Aquel hombre dedicaba gran parte de su tiempo a rebuscar pliegos de plástico de burbuja en los contenedores, en las cunetas, en las partes de atrás de las tiendas de electrodomésticos.

Una vez conseguido el botín lo transportaba a su casa con cuidado de no explotar ni una sola de sus burbujas. Para ello lo abrazaba con la delicadeza que se abraza el primer amor en las calles oscuras y hacia eses en su transitar, esquivando al resto de seres que venían en dirección contraria.

Una vez llegado al portal abría a duras penas la puerta de la calle y se introducía permitiéndose el placer de hacer sonar algunas explosiones al rozar la barandilla de la escalera.

El ritual de la explosión sólo podía realizarse en casa. El ritual de la explosión sólo podía realizarse con la música adecuada. Explosiones a ritmo de indie patrio, sentado en el sofá del salón de casa.

Aquel hombre vivía en burbujas cada cierto tiempo. En burbujas de felicidad, en capsulas asíncronas y atemporales. Vivía en sus burbujas y eso le hacia feliz.

Al fin y al cabo benditos aquellos que han pasado al menos un minuto en una burbuja, en la burbuja.

Hace tiempo Julio de la Rosa vivió como un Hombre Burbuja…. ahora es un Gigante

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