A veces cuesta comunicarse con las personas o cosas queridas. A veces comunican los teléfonos, las llamadas no llegan, o no quieres mirar a ese lado.

Por eso no quiero despedidas de puño y letra.

De puño y letra que dice la verdad reflexiva, la directa al corazón sin tamiz de cerebro mediante.

Prefiero el frío de un teclado, de un ratón. El frío del sentimiento a distancia emitiendo en distinta frecuencia.

Tú dices voy y yo digo vengo.

No nos ponemos de acuerdo, salvo en el itinerario.

Horas distintas para mismas intenciones.

Yo digo voy y tú dices vengo.

Al final recuerdos de Julio de la Rosa en La Cama

 “Todas las noches me acuesto y te busco en mi cama y tú nunca estas…”

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