Del networking a las tabernas

By 4 septiembre, 2012Blog

“El networking consiste en desarrollar nuestra propia red de contactos profesionales y personales. Nos permite acceder a personas que nos interesan o nos pueden interesar en el futuro, pero que no conocemos. Para ello utilizamos nuestros contactos actuales que nos dan acceso a sus redes sociales.”

Todo esto nos cuenta Internet, libros especializados y demás gurús de lo moderno emprendedor.

Si unimos cierta aversión a los anglicismos estériles con nuestra pasión por la historia tendremos el caldo de cultivo perfecto para teorías extrañas que nos ayuden a desmontar a cualquier avispado aprendiz de Lehman Brothers y su lenguaje víctima de la moda.

En el año 2.011 me invitaron al Día de la Persona Emprendedora en Sevilla a participar en una mesa de debate que se llamaba “Consejos prácticos para emprender”.  Al principio me resultó extraño que me invitaran a una charla a dar consejos, puesto que mi abuelo me enseñó aquello de consejos vendo que para mí no tengo. No obstante nos embarcamos en la idea de contar a que nos dedicábamos y nuestra particular visión del emprendimiento.

En estas estábamos,  sentados en la mesa delante de muchas personas escuchando a compañeros acerca de lo novedoso del networking, coworking y demás ing, que no pudimos menos que desarrollar por primera vez públicamente nuestra imaginaria teoría: El networking nació en las tabernas.

Cuentan que el networking comenzó en una taberna. Verdad o leyenda…

Un tal Antonio Pérez allá por el 1877 quería pintar su casa, lo que se llamaba entonces “blanquear o encalar” debido al material que se usaba. Antonio, parroquiano de la Taberna Séneca, sita en la plaza del mismo nombre, trabajaba en un secadero de jamones.

Sabiendo de la existencia de Rafael Moreno, pintor de brocha gorda donde los haya y parroquiano también del mencionado establecimiento, se encaminó hacia la taberna en busca del mismo.

Pusiéronse de acuerdo en la operación, con el acuerdo de intercambiar jamón por realizar los trabajos de pintura en el domicilio, tradición de trueque que aún perduraba.

Realizando las tareas propias de blanquear y entre la cháchara habitual de los trabajos manuales, salió a relucir las dificultades en encontrar clientes por parte del pintor y lo complicada que se encontraba la venta de los productos derivados  del marrano.

Retomando la conversación de la mano del tabernero Ramón, surgió la idea entre los dos parroquianos y el tabernero, fiel agente dinamizador del barrio,  de ofrecer servicios de pintura y como incentivo a la contratación regalar un jamón, naciendo de esta forma el moderno networking.

A la paz de Dios Hermanos ( como se saludaría y despediría un buen flamenco)

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